miércoles, 21 de noviembre de 2018

La multiplicación de las tarjetas y el fraude

Una investigación de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) encontró irregularidades en el programa de tarjetas para los damnificados de los sismos de septiembre pasado. Según la pesquisa, Bansefi emitió múltiples tarjetas a nombre de 1,495 beneficiarios. La autoridad bancaria documentó que a esos plásticos se depositaron 68.8 millones de pesos. Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) contactó a damnificados cuyos nombres aparecen en 34, 26, 18, 16 y hasta 14 tarjetas. Entre ellos hay quienes ni siquiera recibieron una tarjeta.

A casi tres horas de Tuxtla Gutiérrez, en la comunidad de Tenochtitlán, Villaflores, Reynaldo Molina Espinoza trata de que su casa de adobe siga en pie cuatro meses después del terremoto. La noche del 7 de septiembre de 2017, el sismo de magnitud 8.2 sacudió tanto a su vivienda que algunos muros se deshicieron como si fueran un mazapán. Las tejas y maderas que daban forma al techo, cayeron. El hombre de 56 años lleva varias semanas reconstruyendo esa casa que en su fachada aún tiene pintada de rojo la letra “D”, marca que según le dijeron los peritos determinaba que esa construcción debe ser demolida. Reynaldo decidió no tirarla y lo hizo por una razón práctica: como damnificado por el sismo sólo recibió una tarjeta con 15 mil pesos, “con eso no alcanza para hacer de nuevo la casa”.

Lo que Reynaldo Molina Espinoza no sabe es que en los registros del Banco del Ahorro Nacional y Servicios Financieros (Bansefi) su nombre aparece en 34 tarjetas, a las cuales se les depositó un total de 510 mil pesos.

—¿Usted recibió más de dos tarjetas? —se le pregunta a Reynaldo, campesino que vive del cultivo de maíz y frijol.

—Yo sólo recibí una. A mí no me dieron más.

Como prueba, Reynaldo saca, de una bolsa de plástico, el sobre y el papel en donde venía la única tarjeta —cuyos cuatro últimos dígitos son 3892— que le entregó personal de Bansefi. En una investigación realizada por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) —a la cual Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) tuvo acceso—, el nombre de Reynaldo Molina Espinoza aparece como parte de 1,495 casos de damnificados a cuyo nombre Bansefi emitió muchas más tarjetas de las que tenían derecho. De acuerdo con esa pesquisa de 90 páginas, Bansefi emitió 4 mil 574 tarjetas para 1,495 beneficiarios; es decir, se hicieron 3,079 plásticos de más. En esas tarjetas de débito, la CNBV encontró que Bansefi “dispersó recursos en efectivo” que ascienden a 68.8 millones de pesos; es decir poco más de 3.6 millones de dólares.

En la investigación de la autoridad bancaria se mencionan los once nombres de los damnificados a quienes se les emitieron el mayor número de tarjetas, entre 34 y 10 para cada uno, todas con fondos. Además, señala que otras 1,484 personas están registradas con dos y hasta ocho tarjetas de débito cuando, de acuerdo con el programa de apoyo a los damnificados, solo les correspondería una, pues son las que se emiten para disponer de efectivo.


MCCI localizó a cinco de esos once damnificados a cuyo nombre se emitieron entre 34 y 10 tarjetas. Los cinco viven en comunidades marginadas de Chiapas, ninguno recibió tarjetas de más. Incluso, a dos de ellos no se les ha entregado ningún tipo de apoyo federal: ni una tarjeta.

Para corroborar que las cinco personas que se localizaron son los mismos que se menciona en la investigación de la CNBV, MCCI buscó sus nombres en una base de datos de damnificados por los sismos, a la cual se tuvo acceso, y en la cual aparece la totalidad de los once casos resaltados por la autoridad bancaria a cuyos nombres se emitieron más tarjetas de las debidas. En esa base de datos se incluye la comunidad en la que viven, así como el número de folio y de tarjeta que les dieron. Cuando se visitó a cinco de esos damnificados en sus comunidades y se revisó sus números de folio y de tarjeta, estos eran exactamente los mismos registrados en la base de datos.

Después del sismo del 7 de septiembre que afectó sobre todo a Chiapas y Oaxaca, el gobierno federal anunció que se apoyaría la reconstrucción de las casas de los damnificados con recursos del Fondo de Desastres Naturales (Fonden), los cuales entregaría Bansefi a través de tarjetas de débito y monederos electrónicos.

De acuerdo con este programa del Fonden, a todos los damnificados les tocaría sólo una tarjeta de débito, para disponer de efectivo, y sólo a quienes presentaron “pérdida total” les corresponderían dos plásticos: uno de débito y el monedero electrónico.

La Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) fue la encargada de realizar el censo de damnificados, el cual entregó a Bansefi; esta última institución fue la responsable de depositar el dinero del Fonden a las tarjetas.

El 14 de noviembre, y a partir de los reclamos de damnificados que detectaron dinero faltante en las tarjetas que recibieron, Virgilio Andrade, director general de Bansefi, presentó una denuncia ante la Procuraduría General de la República (PGR), para que se investigara la posible clonación de los plásticos. Según se publicó entonces, las tarjetas distribuidas en Oaxaca y Chiapas eran de banda magnética y no de chip, lo que aumenta su vulnerabilidad.

Dos días después, el 16 de noviembre, la CNBV inició una investigación a Bansefi por las tarjetas repartidas entre las personas afectados por los sismos del 7 y 19 de septiembre de 2017.

El 20 de diciembre pasado, la Comisión concluyó la primera etapa de su investigación, la cual forma parte del expediente 122.111.12 (001597)”2017”<6>; y cuyas observaciones van dirigidas a Virgilio Andrade, director general de Bansefi.

En su observación número 5, la CNBV menciona el hallazgo de los beneficiarios cuyos nombres aparecen con más tarjetas de débito de las que les correspondían: “Bansefi presentó deficiencias en la instrumentación de mecanismos que garanticen la adecuada ejecución de las operaciones bancarias, en virtud de que en 1,495 casos la entidad dispersó recursos en efectivo en más de una tarjeta a la que tenían derecho (ya que la segunda tarjeta está reservada para la compra directa de materiales, sin que pueda disponerse de efectivo). El total de los recursos destinados a los 1,495 beneficiarios ascendió a 68.8 millones de pesos”.

MCCI solicitó entrevistas con autoridades de la CNBV y Bansefi. En ambas instituciones la respuesta que se obtuvo es que, debido a que es una investigación en curso, no les es posible hablar de ella. En Bansefi, además, se señaló que este banco cuenta con 20 días hábiles, después de haber recibido las observaciones de la CNBV, para responder a ellas. Este plazo, dijeron, vence el 2 de febrero próximo.

En papeles, 26 tarjetas. En los hechos, ninguna.
Entre cerros, a casi una hora y media de la cabecera municipal de Villaflores, Chiapas, se localiza la comunidad Ejido 30 de noviembre. De acuerdo con el censo que realizó Sedatu, en ese lugar 34 casas resultaron afectadas por el sismo del 7 de septiembre. Hasta el 4 de enero pasado, sólo 17 damnificados del ejido habían recibido, cada uno de ellos, una tarjeta con un saldo de 15 mil pesos. Manuel de Jesús Hernández Camacho, de 21 años, aún espera que llegue su tarjeta.

En la investigación de la CNBV, el nombre de Manuel de Jesús Hernández Camacho aparece con 26 tarjetas emitidas, en las cuales se depositaron 390 mil pesos.

“Yo no he recibido tarjeta. Por eso mi casa está como está, porque no la he reparado, no tengo efectivo para mi casa. Seguimos esperando todavía”, asegura Manuel cuando se le pregunta si recibió más de dos tarjetas. Incluso, se enoja: “Perdí mi trabajo en la granja, por esperar que llegaran con la tarjeta. No ha llegado nada”.

Once de sus vecinos, entre ellos sus padres, tiraron sus casas catalogadas como pérdida total. A su comunidad llegó maquinaria para derribar los inmuebles dañados por el sismo; la mayoría, construcciones de adobe. Les dijeron que debían tirarlas, para así poder obtener la tarjeta, pero hasta ahora a ninguno de ellos les ha llegado el apoyo del gobierno federal. “Como yo no había visto ni el material ni la tarjeta, no la tiré. Algunos sí las tiraron, pero no han recibido tarjetas”. Al comentarle que en algunos registros oficiales su nombre aparece con más de dos tarjetas replica: “No pueden mentir, porque no he recibido ninguna tarjeta”.


A quien tampoco le entregaron tarjeta es a Wilian Cruz Sambrano. Él vive en Tenochtitlán, municipio de Villaflores, Chiapas. Su casa está a dos cuadras de la de Reynaldo Molina Espinoza. Y al igual que su vecino, Wilian también aparece en la lista de los once damnificados a los que se emitieron más de 10 tarjetas a su nombre.

“Cuando vinieron a repartir las tarjetas, nada más trajeron para unas cuantas personas —recuerda Wilian—, a mí no me dieron, porque según estaba mal mi nombre. Viera usted cómo nos han hecho gastar: que está mal mi nombre, que no está bien el papel de la casa”.

En la investigación de la CNBV, Wilian aparece como Wulian Cruz Sambrano. Y se señala que Bansefi emitió a su nombre 16 tarjetas, a las que se depositaron 240 mil pesos. Ni las tarjetas ni ese dinero los ha visto Wilian, quien como sus vecinos también es campesino.

Lo que hasta ahora el agricultor ha recibido por ser damnificado del sismo del 7 de septiembre lo enumera él mismo con una dosis de sarcasmo: dos cobijas, un trapeador, una escoba, una cubeta, un jalador, una bolsita de jabón, una botella de cloro y una despensa. “Eso fue lo que nos trajo el presidente municipal de Villaflores”, dice este hombre de 38 años que ahora espera que la próxima venta de su cosecha de maíz le permita reunir el dinero que necesita para cambiar las tejas de su techo que se vinieron abajo, y que él acomodó como pudo para no estar a la intemperie.

Como si contara una historia ya muy conocida, Wilian dice: “Siempre así nos han hecho con cada proyecto que ha salido acá. Nunca llega al que de verdad lo necesita”.


Los once, concentrados en Chiapas
Para identificar a los 1,495 casos a los que Bansefi emitió tarjetas de más, la CNBV analizó los procesos de dispersión de recursos a los beneficiarios del programa, así como los documentos solicitados a la institución el 16 de noviembre, entre ellos la base de datos del total de tarjetas emitidas para el programa Fonden; las transacciones realizadas a cada una de las tarjetas; el detalle de aplicación a cuentas de tarjetahabientes de dispersión del programa Fonden y operaciones de compra y retiro de efectivo.

Las once personas a cuyo nombre, de acuerdo con la investigación de la CNBV, Bansefi emitió entre 34 y 10 tarjetas a cada uno se concentran en el estado de Chiapas: seis viven en el municipio de Villaflores; los demás radican en Tonalá, Arriaga y La Concordia.

Fue justo en el municipio de Villaflores, en la comunidad de Benito Juárez, donde, el 6 de octubre de 2017, el presidente Enrique Peña Nieto entregó las primeras tarjetas en Chiapas. Ahí dijo: “Hay quienes me dicen que soy muy optimista, porque creo que en cuatro meses o cinco, porque creo que la vivienda, particularmente la vivienda, estará reconstruida. Eso va a depender de que ustedes realmente destinen el recurso económico que se les está aportando para la reconstrucción”.

Wilian y Reynaldo no han recibido lo que marcaba el programa y no son los únicos habitantes de Tenochtitlán enojados por ello.

De acuerdo con el programa federal, Bansefi entregaría a los dueños de casas catalogadas como pérdida total dos tarjetas: una para disposición de dinero en efectivo y otra que funcionaría como monedero electrónico para la adquisición del material de construcción. En Tenochtitlán, no fue así.

En esta comunidad, sólo 32 damnificados de los 67 que entregaron sus papeles obtuvieron una tarjeta. Y aunque la mayoría de las casas se les pintó una “D”, lo que a ellos les dijeron que indicaba que su propiedad tenía que ser demolida, sus habitantes sólo recibieron una tarjeta de 15 mil pesos. Algunos, ni siquiera eso.

Esa historia se repitió en varias comunidades vecinas, asegura el comisariado de Tenochtitlán, Enrique Jiménez Coutiño, quien a principios de diciembre viajó a la ciudad de México, acompañado de otros 16 comisariados ejidales, para pedir explicaciones a los funcionarios de Sedatu y de Bansefi sobre por qué no han entregado las tarjetas a todos los damnificados y por qué a quienes les han dado, sólo le otorgó una. Su viaje no tuvo frutos. El comisariado lo resume así: “Sólo nos trajeron como pelotas, de una oficina a otra, pero nadie nos atendió”.


Pregunta abierta: ¿Dónde quedaron las tarjetas y el dinero?
En casi todas las calles de la colonia Benito Juárez, en el municipio de La Concordia, Chiapas, se repite la misma escena durante estos primeros días de enero: montones de cascajo y arena yacen frente a las casas o en el lugar donde, hasta hace unas semanas, se hallaba una vivienda. Aquí todos tienen a un vecino damnificado por el sismo del 7 de septiembre.

Hace unos días, la casa de Martha Rubenia Ramírez Montoya fue derrumbada. En su lugar están las pilas de tabiques, los bultos de cemento, las varillas y la arena que ahora darán forma a su nueva vivienda.

A Martha Rubenia, tal y como marca el programa para los damnificados del sismo, le entregaron dos tarjetas porque sufrió pérdida total de su casa. En una —la que funciona como monedero electrónico para adquirir material de construcción— le depositaron 45 mil pesos. En la tarjeta de débito, tenía 15 mil. En total contó con 60 mil pesos para construir su nueva vivienda. Esta cifra no concuerda con lo que la CNBV encontró al revisar los reportes de Bansefi.

De acuerdo con la investigación, Bansefi emitió a nombre de Martha Rubenia Ramírez Montoya 18 tarjetas, en las que se depositaron 270 mil pesos. “Yo sólo recibí dos tarjetas. No es cierto que recibí más tarjetas. Eso no es cierto”, dice Martha Rubenia cuando se entera que su nombre aparece en los registros con más de dos tarjetas. Incluso, se queja de que con lo que recibió no le alcanzará para colocar las puertas de su casa.


La investigación de la CNBV también resalta que, en las tarjetas que se emitieron a nombre los 1,495 beneficiarios, Bansefi dispersó recursos en exceso:

“El monto de apoyo en efectivo al que pueden tener derecho los beneficiarios va de 15 mil a 25 mil pesos. En el caso de que a los 1,495 beneficiarios sólo les hubiera correspondido la primera cifra, Bansefi debió dispersar 22.4 millones de pesos, cuando en realidad dispersó 68.8 millones de pesos, es decir 46.4 millones de más. En el caso de que a los 1,495 beneficiarios sólo les hubiera correspondido la segunda cifra (25 mil pesos), Bansefi debió dispersar 37.4 millones de pesos, cuando en realidad dispersó 68.8 millones de pesos, es decir 31.4 millones de más”, se escribe en la investigación.

En cualquiera de los dos supuestos, Bansefi “dispersó recursos en exceso respecto de lo que en realidad correspondía. Esta situación también habría estado asociada a la falta de control, por no contar con un listado de dispersión a nivel beneficiario”, se resalta en la investigación de la CNBV.

La autoridad bancaria no señala cuál fue el destino de las tarjetas de más que se emitieron a nombre de 1,495 beneficiarios. Por lo menos, los beneficiarios que fueron contactados por MCCI no recibieron más tarjetas de las que les correspondían.

Josefa Abarca Guillén, que como Martha Rubenia vive en la colonia Benito Juárez, municipio de La Concordia, también perdió su casa y como su vecina recibió sólo dos tarjetas, con un monto total de 60 mil pesos. Ese dinero le alcanzó para construir los muros de tres pequeños cuartos; aún le falta el techo, las puertas y el piso.

Cuando Josefa se entera que, en los registros de Bansefi revisados por la CNBV, su nombre aparece relacionado con 14 tarjetas, a las que se les dispersó 210 mil pesos, se enoja y muestra las dos únicas tarjetas que le entregaron. “Yo nada más he recibido dos. Me da pena, porque la verdad nosotros no somos personas que andemos cobrando de más. Y sí nos preocupa, porque nosotros somos personas humildes y no se vale que otras personas estén agarrando, aprovechándose… Que no estén falsificando nombres, porque la verdad si da pena, preocupa que exista gente aprovechada”.




TEXTO: THELMA GÓMEZ Y MIRIAM CASTILLO

FOTOGRAFÍA Y VIDEO: LUCÍA VERGARA

DISEÑO: ABRIL RODRÍGUEZ Y MIRELLE MORA

DESARROLLO WEB: EMMANUELLE HERNÁNDEZ



Méxicanos Contra la Corrupción y la Impunidad

15 de Enero 2018
Consultado el 21 de noviembre de 2018 | https://contralacorrupcion.mx/tarjetasbansefi/



Gobiernos desviaron 650 mdp a empresas ligadas al PRI

Miércoles, Noviembre 21, 2018

La organización Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad documentó una operación para desviar dinero de 7 estados y llevarlo al Partido Revolucionario Institucional.

La operación fue conocida como Safiro y participaron Chihuahua, Sonora, Colima, Durango, Estado de México, Morelos y la delegación, hoy alcaldía, Milpa Alta, Ciudad de México.

En una nota que publica el portal Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad con las firmas de Raúl Olmos, Valeria Durán y Ricardo Alvarado, se indica que para desviar el dinero se utilizaron a 12 empresas fantasma, las cuales el SAT habría blindado y los 650 millones de pesos que obtuvieron se habrían utilizado en campañas electorales del PRI.

“Investigación de Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) documenta que en la llamada ‘Operación Safiro’ (así, con ‘s’, como es su nombre oficial) se desviaron fondos públicos no sólo de Chihuahua, sino también de Sonora, Colima, Durango, Estado de México, Morelos y de la delegación Milpa Alta de la Ciudad de México, para presunto financiamiento de campañas electorales priistas”.

“En la trama se utilizaron 12 empresas fantasma que –según testigos– estaban “blindadas” por el Servicio de Administración Tributaria (SAT)”.

“Autoridades de 7 estados desviaron alrededor de 650 millones de pesos a 12 empresas fantasma vinculadas con un presunto esquema de financiamiento ilegal de campañas electorales del PRI”.

La investigación concluyó que en Chihuahua se desviaron 250 millones de pesos y que los otros 400 millones de pesos provienen del erario de 6 entidades.

“Del monto anterior, 250 millones de pesos corresponden a Chihuahua y 400 millones más a desvíos hasta ahora no revelados en otras 6 entidades”.

En 2017 se publicó que se habían utilizado mecanismos ilegales para desviar recursos del gobierno de Chihuahua a las campañas del PRI. Se mencionaron los nombres de Manlio Fabio Beltrones y Luis Videgaray. Los dos personajes rechazaron que se les mezclara en el asunto.

“El 21 de diciembre de 2017, The New York Times reveló, en una investigación conjunta de su corresponsal en México y del corresponsal de la revista Proceso en Washington, el mecanismo del desvío de fondos públicos de Chihuahua para las campañas del PRI en 2016, con el presunto contubernio del entonces dirigente del PRI, Manlio Fabio Beltrones, y la Secretaría de Hacienda federal, que en ese momento encabezaba Luis Videgaray. Cuestionamientos que ya han sido negados por ambos”.

La organización Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad descubrió que 12 empresas recibieron en 2016 depósitos por 36 millones de dólares.

El dinero habría provenido del erario de Chihuahua, Durango, Sonora, Colima, Estado de México, del Congreso de Morelos, y de la delegación Milpa Alta, Ciudad de México.

“En aquella revelación, se mencionó el uso de 4 empresas fantasma”.

“Ahora, una investigación de Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) descubrió que esas 4 empresas y otras 8 vinculadas, recibieron en 2016 transferencias equivalentes aquel año a 36 millones de dólares de los gobiernos priístas de Chihuahua, Durango, Sonora, Colima y Estado de México, así como del Congreso de Morelos y de la delegación Milpa Alta, en la Ciudad de México para la ‘Operación Safiro’ (así, con ‘s’), que es el nombre que operadores del PRI asignaron al mecanismo para el desvío de fondos públicos”.

“De acuerdo con testimonios ministeriales de ex funcionarios de Chihuahua, el dinero transferido fue desviado para fines electorales”.

Uno de los sentenciados por desvío de recursos les contó a las autoridades que durante una reunión en la que le dieron instrucciones para realizar la operación, los dirigentes priístas le dijeron que no se preocupara porque el SAT había blindado las empresas.

“Ricardo Yáñez, ex secretario de Educación de Chihuahua y quien fue sentenciado a cuatro años de cárcel por el desvío de recursos, declaró al Ministerio Público que, en una reunión realizada en 2016 en la sede nacional del PRI, dirigentes de ese partido le dijeron que no se preocupara porque las empresas fantasmas utilizadas ‘estaban blindadas por parte del SAT y que además Chihuahua no era el único estado en que se había manejado el desvío de fondos, que también había ocurrido en otras entidades con una mecánica similar’”.

Aquí puedes ver el texto original completo: https://contralacorrupcion.mx/operacionsafiro/

viernes, 26 de octubre de 2018

Mundo prehispánico


El Día de los Muertos se festeja en México y algunos otros países latinoamericanos los días 1 y 2 de noviembre de cada año. Su origen se remonta a las prácticas y creencias de las culturas prehispánicas, aunque hoy en día incorporan elementos también del cristianismo y hasta toques modernos. 

Según la tradición, durante la fiesta de Día de Muertos las almas de los difuntos salen del lugar donde se fueron al morirse (como el Mictlán en el caso de los indígenas o el Purgatorio para los católicos) y regresan a visitar a sus descendientes y seres queridos aún vivos sobre la tierra. Los vivos arman un altar en el cual ofrecen a los muertos cosas que disfrutaron en vida como su comida favorita, bebida predilecta, cigarros y juguetes.
Lugares de destino de las almas humanas

1- Casa o cielo del sol.- Estaba destinado a los guerreros muertos en combate o capturados para el sacrificio, así como para las mujeres muertas dando a luz por primera vez, que se consideraba como un combate.

2- Tlalocan.- Conocido como el lugar de constante verano donde las plantas siempre estaban verdes, se destinaba a todos los que morían en relación con el agua.

3- Mictlán.- Era el sitio adonde iban los que morían de cualquier otra forma de muerte no asociada a la guerra y el agua.

4- Chichihualcuauhco.- Donde residían los niños muertos prematuramente, un árbol nodriza amamantaba a éstos hasta que se les destinaba volver a nacer.

Entidades Anímicas en la cultura Mexica

Tonalli.- Ubicada en la cabeza del individuo.

Teyolía.- Relacionada con el corazón, esta esencia era la que al morir y pasado algún tiempo, iba al lugar que le estaba destinado conforme a la forma de la muerte.
Ihíyotl.- Entidad anímica relacionada con el hígado.

Tlaltecuhtli.- Devoradora/paridora. Independientemente de la forma de la muerte, los individuos tenían que ser devorados por el Señor/Señora de la tierra, es decir ser comidos por ella real y simbólicamente. Poseedora de enormes dientes y colmillos, su función primordial era devorar la carne y sangre de los muertos. Una vez que el individuo era devorado por la “vagina dentada”, pasaba a la matriz, en donde ocurría un rito de paso por medio del cual la esencia del individuo muerto sería parida para que pudiera emprender el viaje hacia el destino que se le había deparado. De allí que la diosa tenga las piernas abiertas en posición de parto. Los cuerpos o sus efigies hechas de madera eran quemados, pero simbólicamente sus partes blandas y la sangre tenían que ser devorados por Tlaltecuhtli y el Sol. A este último se le destinaba el corazón del sacrificado para que se alimentara y no detuviera su andar, pues de lo contrario todo movimiento cesaría, lo que acarrearía la muerte de todo lo existente. Para llegar al sol debían de pasar 80 días, pero para convertirse en colibríes, se necesitaban cuatro años. A los cuerpos de los guerreros como al tlatoani (gobernante máximo) se les acostumbraba quemar. Una teoría de Lopez Austin dice que al convertirse en acompañantes del Sol, debían adquirir el carácter ígneo que es propio del astro, lo que se logra por medio del fuego y el humo que se eleva al cielo.
Tlalocan y el verano constante.- Al Tlalocan se le consideraba, un lugar de verano constante al que iban todos aquellos muertos en asociación con el agua: ahogados, hidrópicos, leprosos, por un rayo. Allí residía Tláloc y sus ayudantes, los tlaloques. Los cuerpos de quienes morían en asociación con el agua se colocaban con las piernas encojidas ( en posición fetal) y eran envueltos con manta y adornados con papeles para formar el bulto mortuorio. Se les colocaba semillas de bledo en la quijada y sobre el rostro, además de pintarles con color azúl en la frente, relacionado con Tláloc. En las manos se les ponía una vara y de esa manera eran enterrados para que la tierra (Tlaltecuhtli) realizará su función devoradora, y la putrefacción se presentaba de manera inminente como parte de este proceso.

El largo viaje al Mictlán.- En cuanto al teyolia que iría al Mictlán, el Templo Mayor representa su siguiente parada, ya que como centro del universo y lugar por donde se asciende a los niveles celestes o se baja hasta el inframundo, representa los dos cerros o montañas sagradas que hay que atravesar para emprender ese viaje que dura cuatro años. El Templo Mayor está formado por una dualidad vida/muerte, ya que de un lado se encuentra el adoratorio dedicado a Tláloc y del otro lado el de Huitzilopochtli, dios solar y de la guerra. Sahagún menciona cómo entre los pasos que llevan al Mictlán hay que atravesar dos cerros que chocan entre sí. Los cuatro años que lleva completar el viaje de Tlaltecuhtli al inframundo es el tiempo que le toma a un cuerpo quedar en estado esquelético. Los fallecidos llevaban un perrito de pelo rojizo con un collar de fibras de algodón sin hilar para que los ayudara a pasar, nadando encima del perro, un río que estaba en el Inframundo llamado Apanohuaya, “el paso del agua”. Después de cuatro años la esencia del difunto”se sale y se va a los nueve infiernos” según dice Sahagún. En cuanto a este último número, como dice Eduardo Matos Moctezuma se relaciona con 9 detenciones menstruales para el nacimiento. Este río de agua es el antecedente del líquido amniótico derramado antes del alumbramiento, y de allí la presencia del río que el alma debe cruzar guiada por un perro xoloitzcuintle. Después del largo viaje se llega al último de los escaños del inframundo: el Mictlán. Aquí se encuentra el señor y la señora de la muerte Mictlantecuhtli y Mictecacíhuatl, par de deidades descarnadas. Allí quedan depositados los huesos de los muertos, tal como ocurrió en otros tiempos cuando Quetzalcóatl bajó al Mictlán a buscarlos para crear al género humano.

Elementos de la Ofrenda


Agua.-  Fuente de vida que se le ofrece a las almas de los difuntos para calmar su sed tras su recorrido realizado y fortalezcan su retorno. También simboliza la pureza del alma.



Calaveras.- Calaveras de azúcar, amaranto o chocolate.- Recuerdan a la muerte siempre presente como destino final del ser humano, así como la resignación de su inminente llegada sin conocerse ni tiempo ni forma. Debe tomarse sin temor, aceptación y dulce. Es un recordatorio a los vivos en la ofrenda y llevan el nombre de quien la recibe como regalo de un familiar o amigo.

Copal.- El copal es ofrecido a los dioses prehispánicos y se utiliza para limpiar el lugar de malos espíritus, para que el alma del familiar difunto pueda entrar a su casa sin peligro. En la época prehispánica el incienso no se conocía que llegó con los colonizadores. Es el elemento que sublima la oración o alabanza. Fragancia de reverencia.

Incienso.- (Ver Copal).

Flores.- Adornan y aromatizan el lugar durante la estancia del ánima, la cual al marcharse se irá contenta. Los caminos de pétalos  sirven para guiar el alma del difunto del mas allá a la ofrenda y su retorno. El alhelí y la flor de nube significan pureza y ternura que acompañan las almas de los niños.

Cempasuchil.- (Zempoalxóchitl) (Ver flores) Es utilizada en parte como adorno y aromatizadora. En la época prehispánica y entre los pueblos indígenas era una planta curativa.
Licor.- Representan los grandes acontecimientos agradables y fiestas que realizó en vida el familiar difunto. 

Mole.- Mole con pollo, gallina o guajolote, o cualquier otro platillo. Los platillos en honor de los familiares difuntos a quien se coloca la ofrenda.

Niveles de la ofrenda.- En México los altares por lo general tienen tres niveles. Uno simboliza el cielo, otro la tierra y otro el inframundo, niveles que los difuntos deben escalar para llegar a nuestro mundo.
Pan.- Es un ofrecimiento fraternal y uno de los elementos más preciados en el altar.

Papel Picado.- Se trata de un papel delgado de colores, al cual se le hacen varios cortes para formar figuras referidas a la ocasión. Normalmente se pegan varios rectángulos de este papel sobre un hilo para formar una especie de guirnalda para adornar el altar. 

Petate. – El día de visita es para que el ánima del familiar difunto descanse, así como de mantel para colocar los alimentos de la ofrenda.

Retrato del difunto.- Debe quedar oculto a manera de que solo pueda verse con un espejo, para dar a entender que al ser querido se le puede ver pero ya no existe.

Sal.-  Elemento de purificación que utilizan las ánimas para no corromperse en su visita a su antiguo hogar y a su retorno.

Velas y/o veladoras.- Alumbran el camino para que las almas encuentren sus antiguos hogares. Cada vela o veladora representa un difunto, es decir, el número de veladoras que tendrá el altar dependerá de las almas que quiera recibir la familia. En la época prehispánica los naturales utilizaban rajas de ocote. La flama que producen representa “la luz”, fe y esperanza. Como luz guía el alma del difunto para acudir a su antiguo hogar y su retorno. Si los cirios o candeleros son de color morado representan duelo, si se ponen cuatro en forma de cruz representan los puntos cardinales.

Indeginismo


01.- ¿Qué es la autonomía de un pueblo indígena?
La facultad que tienen los pueblos indígenas de organizarse y poder organizar y dirigir su vida interna, de acuerdo a sus usos, costumbres y valores culturales, instituciones y mecanismos de organización social con respeto a las leyes y la constitución del Estado del que forman parte.
02.- ¿Qué es un movimiento de pueblo indígena?
Es uno de los elementos que pretenden la transformación como grupo social dentro de la dimensión regional y su vinculación con el contenido universal y visión global.
03.- ¿Qué es indigenismo?
Es una corriente cultural, política y antropológica centralizada en el estudio y valoración de las culturas de los pueblos indígenas, que cuestiona los mecanismos de discriminación y etnocentrismo en su perjuicio.
04.- ¿Qué antecedentes históricos del indigenismo se conocen?
A partir del sermón de diciembre de 1511 de Antonio de Montesinos, el indigenismo tomó cuerpo desde la colonización española, con modalidades diversas, aunque durante el siglo XIX en los nuevos estados independientes latinoamericanos se observó la disposición de los gobiernos por no reconocerlos y propiciar su marginación.
En 1940, tras el Primer Congreso Indigenista Interamericano, el indigenismo se convirtió en la política oficial de los estados de América, de manera que el conjunto de ideas y actividades concretas que han realizado los gobiernos en relación con las poblaciones indígenas.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

Diabetes

La dosificación de hemoglobina glicosilada, también llamada hemoglobina glucosilada, hemoglobina A1c o simplemente HbA1c, es la prueba de sangre utilizada para monitorizar pacientes diabéticos en razón de ser una forma efectiva para evaluar los niveles promedios de glucosa en la sangre durante los últimos 2 o 3 meses.

La dosificación normal de la hemoglobina glicosilada nos ayuda a saber si el tratamiento de la diabetes está siendo eficaz para el control de la glicemia en sangre (glicemia = nivel de glucosa en la sangre), ayudando sí a reducir el riesgo de complicaciones oriundas de diabetes mellitus mal controlada, tales como ceguera, amputaciones y enfermedades cardíacas.

La hemoglobina glicosilada también puede ser utilizada para el diagnóstico de la diabetes, a pesar de la glucosa en ayunas ser todavía la prueba más utilizada para este propósito.

En este artículo vamos a explicar qué es la hemoglobina glicosilada, para que sirve, cuáles son sus valores normales y qué el paciente debe hacer cuando ella está muy alta.

Para obtener más informaciones sobre diabetes mellitus, accede a los siguientes artículos:

SÍNTOMAS DE LA DIABETES
¿QUÉ ES LA DIABETES?
DIAGNÓSTICO DE LA DIABETES MELLITUS
QUÉ ES LA HEMOGLOBINA GLICOSILADA
La hemoglobina es una proteína presente en los hematíes (glóbulos rojos), que es la célula responsable del transporte de oxígeno por la circulación sanguínea.

En pacientes con diabetes, especialmente en aquellos  mal controlados  que presentan glicemia persistentemente alta, el exceso de glucosa facilita la ocurrencia de un proceso llamado glicación de hemoglobina, que es nada más que las moléculas de glucosa para valores de la hemoglobina, que no es más que la conexión de las moléculas de glucosa con la hemoglobina circulante formando un complejo que se llama hemoglobina glicosilada

La hemoglobina tiene una vida media de 3 meses. Después de este tiempo, ella es destruida junto con los glóbulos rojos en el bazo, un órgano situado en el parte superior del abdomen izquierdo. Como el proceso de glicación de hemoglobina es irreversible, esto significa que, una vez glicosilada, la hemoglobina seguirá así hasta  ser destruida.

Cuánto más alta es la glucosa en la sangre, mayor será la formación de la hemoglobina glicosilada. Por lo tanto, pacientes con diabetes no controlada tienen hemoglobina A1c alta, mientras que los pacientes con diabetes bien controlada tienen valores de hemoglobina A1c dentro del rango considerado adecuado. Por lo tanto, los niveles de hemoglobina glicosilada nos ayudan, indirectamente, a identificar cómo ha sido  eficaz el tratamiento y cómo se encuentra  la glucosa de la sangre del paciente durante los últimos 2 o 3 meses.

La prueba de la HbA1c cuenta el número de células rojas de la sangre que están glicosiladas, o sea, conectadas a una molécula de glucosa. Si un paciente tiene una hemoglobina glicosilada del 7%, por ejemplo, esto significa que 7 de cada 100 células rojas de su sangre están glicosiladas. En individuos no diabéticos, el valor de la hemoglobina A1c tiende a ser menor que 5,6%. En pacientes con diabetes descontrolada, la HbA1c puede llegar a valores por encima de 12%.

¿PARA QUÉ SIRVE LA DOSIFICACIÓN DE HEMOGLOBINA GLICOSILADA?
Imagina la siguiente situación: un paciente poco adherente al tratamiento pasó los últimos meses sin seguir la dieta y tomaba medicamentos para la diabetes de forma irregular. Durante este período, su azúcar en la sangre estaba fuera de control, muy por encima del nivel deseable. Faltando 1 semana para el examen, el paciente resuelve adherirse a la dieta y pasa a tomar los medicamentos correctamente. En el día de recolectar la sangre, su glucosa  en ayunas está controlada.

Si no existiera hemoglobina glicosilada, y el médico utilizase solamente el resultado de la glicemia en ayunas, podría pensar que el tratamiento de la diabetes del paciente está apropiado, puesto que su glucosa en ayunas está dentro del rango deseado. Sin embargo, como la hemoglobina glicosilada representa el promedio de la glucemia durante los últimos 2-3 meses, es fácil para el médico identificar que, a pesar de la glucosa en ayunas estar adecuada en el día de la prueba, la glucosa estuvo completamente fuera de control en los últimos meses.

Por lo tanto, actualmente, la hemoglobina glicosilada es la prueba más importante en el acompañamiento del paciente diabético porque es ella que indica si el tratamiento propuesto está siendo eficaz o no. En general, los médicos solicitan la dosificación de HbA1c entre 2 y 4 veces al año, según las características clínicas de cada paciente.

Pero la hemoglobina A1c no es solamente para el paciente diabético. Como vamos a ver más adelante, también puede utilizarse como una forma de diagnosticar la diabetes.

VALORES NORMALES DE HEMOGLOBINA GLICOSILADA
Hay una diferencia entre los conceptos de valor normal y valor deseable de la hemoglobina A1c. Valor normal es aquel  que se produce en individuos sanos, que no son diabéticos. En estos, el valor de la hemoglobina glicosilada tiende a estar entre 4.0 y 5.6%. Este es el rango que se considera normal.

Como ya se mencionó, los pacientes con diabetes mellitus tienen una tasa de glicación de hemoglobina mucho más alta que el normal. Por lo tanto, no se espera que la hemoglobina A1c en pacientes diabéticos esté dentro de valores normales. En los diabéticos, el valor deseable de HbA1c es hasta un 7%, bien más alto que el límite de 5.6% de los individuos  no diabéticos.

El valor de 7% se establece como ideal porque, a partir de este punto, las complicaciones de la diabetes empiezan a ser más frecuentes.

Así, los valores de hemoglobina glicosilada se interpretan de la siguiente forma:

4,0 a 5,6% →  Resultado normal. Valor esperado para personas no diabéticas.
Entre 5,7 y 6,4% → Resultado anormal, indica prediabetes, es decir, alto riesgo del paciente desarrollar  la diabetes a corto plazo
Entre  de 6,5 y 7,0% en pacientes sin diagnóstico de diabetes → Resultado anormal, que indica diabetes (ver diagnóstico de diabetes más adelante para saber más detalles).
Entre de 6,5 y 7,0% en pacientes conocidamente diabéticos y en tratamiento → resultado deseado, que indica control adecuado de la glicemia.
Entre de 7,0% y 7,9% →  Resultado anormal para adultos diabéticos, pero que puede ser tolerado en pacientes ancianos o niños, pues esos forman parte de un grupo que tiene mayor riesgo de desarrollar episodios de hipoglicemia con la medicación para la diabetes.
Por encima de 8,0% → Resultado anormal, que indica diabetes mal controlada.
RELACIÓN DE LA HEMOGLOBINA GLICOSILADA CON LA GLUCOSA EN AYUNAS
A partir del resultado de HbA1c, también podemos estimar como fue el promedio de la glucosa en la sangre durante los últimos 2 o 3 meses. La siguiente tabla muestra la relación entre los valores de HbA1c y el promedio de la  glucosa diaria.

HbA1c → Promedio de Glicemia

5,0% → 97 mg/dl
5,5% → 111 mg/dl
6,0% → 126 mg/dl
6,5% → 140 mg/dl
7,0% → 154 mg/dl
7,5% → 169 mg/dl
8,0% → 183 mg/dl
8,5% → 197 mg/dl
9,0% → 212 mg/dl
9,5% → 226 mg/dl
10,0% → 240 mg/dl
10,5% → 255 mg/dl
11,0% → 269 mg/dl
11,5% → 283 mg/dl
12,0% → 298 mg/dl

HEMOGLOBINA GLICOSILADA COMO MÉTODO DE DIAGNÓSTICO DE LA DIABETES MELLITUS
En los últimos años se hizo  cada vez más común la utilización de hemoglobina A1c para diagnosticar la diabetes mellitus. Estudios han demostrado que la HbA1c es tan confiable cuanto la glicemia en ayunas; sin embargo, la hemoglobina glicosilada todavía tiene la ventaja de no necesitar del ayuno para ser recolectada.

Para el diagnóstico de la diabetes, el paciente tiene 2 pruebas, recolectadas en días diferentes, con hemoglobina glicosilada por encima del 6,5%. Una prueba sola no es suficiente; se necesita la  confirmación.

Dos pruebas con valores de HbA1c entre 5,7 y 6.4% son indicativas de  prediabetes.

Si deseas saber más acerca de este tema, explicamos las diferentes maneras para diagnosticar la diabetes en el siguiente artículo: DIAGNÓSTICO DE LA DIABETES MELLITUS

QUÉ HACER PARA BAJAR LA HEMOGLOBINA GLICOSILADA
Como se ha explicado exhaustivamente en este artículo, el valor de la hemoglobina A1c es el resultado del control de la diabetes en las últimas 8 a 12 semanas. Si un paciente tiene una hemoglobina glicosilada alta, especialmente si ella está por encima del 8%, esto es una señal que el tratamiento debe ser revisado porque no está siendo eficaz.

El primer punto es confirmar si el paciente ha adherido a la dieta y al tratamiento farmacológico. Muchas veces no es la medicina que está en la dosis incorrecta, sino el incumplimiento terapéutico por el paciente. Si el paciente no hace dieta y no toma las medicinas correctamente, no hay ninguna estrategia terapéutica que pueda controlar la hemoglobina A1c.

Otro factor que debe ser explorado es la actividad física y el control de peso. No siempre es necesario aumentar la dosis de medicamentos o cambiar el tipo de medicamento que el paciente utiliza. La pérdida de peso y la actividad física regular pueden ser suficientes para ayudar a bajar los valores de HbA1c.

SITUACIONES QUE PUEDEN INTERFERIR CON EL RESULTADO DE LA HEMOGLOBINA GLICOSILADA
Las hemoglobina glicosilada es una prueba  bastante confiable; sin embargo, algunas situaciones pueden causar elevaciones en los valores como, por ejemplo, alcoholismo, insuficiencia renal o anemia por deficiencia de hierro, vitamina B12 o ácido fólico.


//  by Dr. Pedro Pinheiro 📅 07 Marzo 2018 | Archivado en: Diabetes, Endocrinología